ADELANTE...

Este es un blog dedicado a mis amigos. En el cual encontraras todas las historias que pasan por mi mente y me animo a escribir.

Nota: posiblemente encontraras aqui cosas absurdas y sin sentido. Pero es mi mente a fin de cuentas.

Mostrando entradas con la etiqueta los debajo de la cama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta los debajo de la cama. Mostrar todas las entradas

8.11.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo XI - La Cueva


La Cueva.


Saliendo de la cueva Octavio se percató de lo despejado que se encontraba el horizonte, pero debía darse prisa antes de que el panorama cambiara, además de prestar atención a cada cosa a su alrededor.

Comenzó a caminar sobre el terreno caliente y quebradizo bajo sus pies, no llevaba aun cinco minutos y ya se sentía sofocado por el sol, no se veía nada a kilómetros de distancia más que arena reseca. Continuó sin dudar durante una hora aproximadamente sin notar nada raro hasta que escuchó ruido bajo la tierra.

Bebió un poco de agua y corrió lo mas rápido que pudo mientras aquel sonido se hacia cada vez mas fuerte, recordó que ya había pasado por algo parecido y supuso que se trataba de la misma criatura, no se equivocó, pues, reconoció al instante el lugar en donde estaba, las mismas rocas, la misma tierra. Así que subió a una roca pensando en que estaría a salvo de aquel gusano gigante.

La tierra se estremeció por un momento mientras el gusano emergía. Octavo no sabia que hacer, quedo paralizado al instante en que sintió su mirada, de pronto el gusano comenzó a gritar aturdiéndolo y justo cuando se sentía invadido por el pánico llego a su mente el recuerdo, el rostro de Marcos, la expresión perversa de su sonrisa mientras presionaba su pequeño cráneo y vio a su amigo Esteban asustado en el piso, todo se nublo por un momento.

Cuando reacciono se vio saltando hacia atrás mientras el gusano se estrellaba justo donde el estuvo parado. Todo parecía estar en cámara lenta, mientras el se encontraba aun el aire tomo el cuchillo y al momento de tocar el piso se impulso hacia delante para encajar su arma en la cabeza del gusano, este se echó hacia atrás mientras la sangre brotaba y volvió a lanzarse en contra de Octavio, quien a su vez se movió para esquivarlo mientras tomaba el látigo, sin pensar en lo que estaba haciendo flageló a la criatura de tal manera que el látigo quedo enroscado en su cuello y con la otra mano encajo el cuchillo en el piso para que al momento en que el gusano se incorporara las navajas del látigo le cortaran la cabeza.

Sorprendido y empapado en sangre se dio cuenta que otros cuatro gusanos comenzaron a salir, aun sin saber que hacia corrió como pudo esquivando los ataques los otros.

Octavio se sentía muy agitado, pero no podía detenerse a pensar en eso, solo debía seguir con vida. Aun al asecho de los gusanos solo le quedaba esperar que no lo devoraran. Lo único que hacia era correr y moverse de un lado a otro, pues aun que ya había acabado con el primero aun no sabia como lo hizo, ese momento estaba borroso en su mente, como si no hubiera sido el.

Los gusanos se detuvieron y regresaron al lugar del que habían salido, la tierra comenzó a temblar.

-¡El cambio!- exclamo para si mismo y se aferro a una rama que salía de la tierra.

Todo cambiaba a su alrededor tal y como había pasado antes. Octavio se mantuvo en aquella rama mientras todo dejaba de moverse. Una vez terminado el cambio se bajo del árbol, tomó su látigo y lo extendió esperando no ser sorprendido, ya que aun debía seguir avanzando ya que aun no se ocultaba el sol.

Siguió caminando durante varias horas, pues aun que se sentía observado el camino estaba despejado, no podía descuidarse, en cualquier momento podría ser atacado por alguna criatura.

Justo en el momento en que menos lo esperaba se vio rodeado de serpientes cubiertas con espinas, eran demasiadas y Octavio no tenia escapatoria, solo dos opciones defenderse o esperar su muerte. Empezó a agitar su látigo en círculos alrededor de el para ahuyentarlas, mientras con la otra mano tomo su cuchillo y se preparó para los ataques.

Una serpiente se lanzo sobre su pierna pero el la recibió con una patada haciéndola retroceder. Octavio comenzó a avanzar abriéndose camino cortándolas y golpeándolas con su látigo, cada paso era mas rápido hasta lograr salir corriendo, sin embargo estas eran mas veloces y lo acorralaron de nuevo, se acercaron cada vez mas, ya no le temían al látigo, estaban dispuestas a atacar y el lo notó así que guardo rápidamente su cuchillo y tomo una de las esferas de cristal aun sin saber usarlas pero con la esperanza de salvar su vida.

Sin saber que hacer lanzo la esfera al piso con todas sus fuerzas, esta comenzó a cuartearse hasta explotar y provocar una onda que se expandía rápidamente entre las serpientes pero no paso nada, solo las distrajo por unos segundos, mientras aprovechó para correr de nuevo.

-¿Qué dominios fue eso? No sirvió de nada ¿Entonces para que son estas esferas?- Se preguntó.

Todo se movió de nuevo, el cambio se presentaba, las serpientes se retiraban, Octavio se echó en el piso y se quedó quieto esperando que el terreno se estabilizara, a lo lejos vio una cueva y pensó quedarse ahí.

Ya había oscurecido y la cueva estaba vacía hasta donde pudo revisar, prendió fuego y saco de su mochila algo para comer, mientras comía noto que justo enfrente de el se formaba un fino hilo de humo que ondulaba y subía para estrellarse en una plana pared formando palabras, era un mensaje, justo como la carta de su amigo, este decía…

“Octavio:

Se que fui muy duro al decirte que no estaría sobre de ti todo el tiempo, y es cierto, debes sobrevivir por tu cuenta, sin embargo necesitaras descansar y en La Zona del Cambio nada es seguro, he preparado varias cuevas para que puedas protegerte.
Estas cuevas están vacías y las encontraras durante tu camino a La Primera Ciudad, antes de entrar asegúrate que estén marcadas con una cruz. En cada una te dejare mensajes que te ayudaran a seguir adelante… “

Octavio se sentía más aliviado luego de leer eso y se dispuso a dormir después de un día bastante pesado.

Mientras cerraba los ojos llego a su mente el recuerdo de la ultima parte que leyó de aquel mensaje, pues era una de las claves que debía tener muy presente durante su estancia en ese extraño mundo.









“El instinto es la base de todo, si quieres sobrevivir tienes que aprender a confiar en tu instinto.

Hasta pronto.


Atte: Mauro de Humo”














Por:Guillermo Tres Peña

15.9.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo X - Mauro


Mauro.

Octavio se sentía perdido, sin fuerzas, sin esperanza, cansado y confundido, solo deseaba que todo terminara en aquel oscuro y frío bosque en el cual se encontraba a merced de criaturas que jamás había visto.

-No respires- susurró una voz en su oído.

En seguida abrió los ojos y noto una espacie de niebla, aun mas densa que la que se formaba por el frío del bosque, ondulando y flotando a sus pies alrededor de los lobos alados que amenazaban con devorarlo. El no sabía de que o por que provenía pero fuera como fuera los animales comenzaron a caer como en una especie de trance, inmóviles por un momento para terminar tirados en el suelo, pero algo mas paso, quizás Octavio no había captado bien el mensaje de aquella voz y termino igual que las bestias.

Horas mas tarde abrió los ojos y se encontraba en una especie de cueva, tan oscura que solo podía ver lo que una pequeña fogata le mostraba.

-Por fin has despertado- escuchó a alguien decir y se giró para descubrir de quien se trataba

–Supongo que tu eres Octavio-
-¿Quién eres tú?-
-Mi nombre es Mauro de Humo, soy sobreviviente de un clan extinto y vivo con los Debajo de la Cama- contesto mientras caminaba hacia la poca luz que emanaba de la fogata –soy el padre de Esteban-

Octavio que aun no conocía el motivo de la aparición de Mauro sintió en cierto modo algo de alivio, pues pensaba que de querer hacerle daño simplemente no lo hubiera rescatado.

-Esteban me dijo que te buscara, pues aun falta un largo tramo para La Primera Ciudad y no es muy seguro el camino-
-Gracias señor Mauro, de no ser por usted yo estaría muerto-
-Lo que importa es que estas bien, aun que no entiendo por que has venido-
-Mi padre esta en la cárcel por culpa de Marcos, además Esteban es el único amigo que tengo y quiero ayudarlo-
-Entiendo, pero este lugar no es para ti, no sobrevivirías y en caso de hacerlo Marcos fue el mas destacado de mis aprendices no creo que puedas con el-
-¿Aprendices?-
-Si, los Debajo de la Cama me recibieron con los brazos abiertos después de enterarse de lo que le sucedió a mi clan y a cambio de eso yo me ofrecí para enseñarles todo lo que se a cerca del combate con humo en la academia, pero solo entreno a los de la guardia y en este caso no podía excluir a mis hijos-
-Posiblemente no sobreviva como usted dice, pero ya estoy aquí y no hay marcha atrás-
-¿Estas seguro de lo que dices? Yo puedo regresarte a tu mundo-
-Ya lo he decidido y no pienso cambiar de opinión-
-Aprecio eso Octavio y te ayudare, pues yo también quiero venganza, todos sabemos que Marcos busca unirse a Los Condenados, ellos destruyeron mi clan y no pienso dejar las cosas así-
-¿Los Condenados?-
-Son un clan maldito, formado por traidores, nadie sabe de donde vienen ni en donde se esconden, lo único que se sabe es que el líder de ese clan es Julio el Desertor, el verdadero padre de Marcos-
-¿Entonces usted no es su padre? Aun no logro entender lo que esta pasando-
-Por lo que veo Esteban no te ha contado nada, entonces te pondré al corriente-

Un par de horas pasaron y Mauro tenia que retirarse, no sin antes asegurarse de que Octavio se mantuviera a salvo en ese lugar mientras el se ausentaba.

-Bien Octavio llego el momento de regresar al clan, pero volveré mañana en la noche, te dejo lo necesario para que no salgas de esta cueva hasta que yo regrese, pues aun hay cosas pendientes por hacer y no nos podemos arriesgar demasiado-
-Esta bien Señor Mauro, solo que tengo hambre y mi alimentación es diferente a la de ustedes-
-Tendrás que adaptarte, pues aquí nada es comestible-
-¿Adaptarme, como?-
-Así es, pero de eso yo me encargare, por lo pronto espera a que yo regrese-

Mauro se desvaneció hasta mezclarse con el aire mientras Octavio confundido observaba los rayos del sol que comenzaban a aparecer através de un hueco en el techo de aquella cueva que a pesar de estar en la Zona del Cambio no parecía tener alguno, pues se encontraba en la cima de una montaña.

Desesperado y hambriento, pues llevaba días sin comer, solo quería que el tiempo pasara rápido, pero los minutos le parecían eternos. Intento salir a buscar algo de comer, pero recordó lo que Mauro le había dicho y no quiso comprobar se eso era verdad, así que se limito a sentarse en una piedra y esperar.

Por fin se hizo de noche pero Mauro no llegaba, Octavio no soportaba el hambre, creía que enloquecería si pasaba un minuto más.

El tiempo seguía pasando hasta que Mauro apareció con dos bolsas.

-Te traje comida de tu mundo, pero tendrás que racionarla pues es lo ultimo que comerás si te quedas- aun no terminaba de hablar cuando Octavio ya se encontraba escarbando en una de las bolsas
-¿Qué se supone que haré si no me alimento?- decía con un trozo de pan en la boca.
-Te alimentaras pero de otra manera-
-¿Cómo?-
-Por el momento raciona tu comida, yo regresare en dos semanas para empezar tu entrenamiento-
-¿Entrenamiento?-
-Si, si no hago que te adaptes a este mundo no lograras sobrevivir-
-No me diga que estaré encerrado aquí durante dos semanas, me volveré loco-
-No, tu seguirás tu camino, La Primera Ciudad se encuentra a cinco días de aquí, pero te recomiendo que solo avances cuando haya luz y evites las tormentas de arena, te dejo un par de cosas para que las uses en tu defensa, pero solo cuando sea necesario, por lo pronto tienes que intentar sobrevivir de aquí a que nos volvamos a ver-
-¿Pero como sobreviviré? ¿Ayer casi me matan?-
-Tengo cosas que hacer, no puedo estar sobre ti todo el tiempo, tienes que arreglártelas tu solo mientras yo no estoy, además la única forma de adaptarte a nuestro mundo es de esa manera-
-Entiendo, haré todo lo que este a mi alcance y lo veré en dos semanas en La Primera Ciudad-
-Hasta entonces Octavio- pronunció mientras se desvanecía.

Octavio comenzó a racionar su comida y se preparo para dormir pues tendría que esperar a que se hiciera de día para partir.

Horas después despertó por la luz que se filtraba en la cueva y se dio cuanta que ya era hora de irse, así que comió algo, tomo sus cosas y se equipó con lo que Mauro le dejo; un cuchillo de combate, un especie de látigo de metal con puntas afiladas y tres esferas de cristal con humo dentro, las cuales no tenia idea de como funcionaban pero supuso que eran de un solo uso y solo debía utilizarlas en casos extremos.




-Bien, aquí voy- dijo para si mismo mientras salía de la cueva.












Por:Guillermo Tres Peña

22.7.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo IX - La Zona del Cambio


La Zona del Cambio

“Amigo mío:

Supongo que ya haz cruzado la puerta del Corredor Infinito, sabia que lo conseguirías...”

Octavio leía mientras el hilo de humo se plasmaba sobre aquella carta que sostenía en sus manos.

“Sin embargo mi estimado, lo que haz visto en el corredor no es nada comparado con lo que viene ahora, pues esta vez no se trata de ilusiones. Te encuentras ahora en la Zona del Cambio, la llamamos así por que cada cuarto de día cambia su entorno completamente de desierto a bosque, así que tendrás que cuidarte mucho. Tu camino será en la misma dirección que se desplaza la luna y cuando llegues a La Primera Ciudad nos encontraremos.

Hasta pronto.

Atte: Esteban Debajo de la Cama”

Octavio dudoso de lo que estaba haciendo contemplaba todo a su alrededor, notando que la puerta que acababa de cruzar se había extinguido por completo, -Ahora no hay marcha atrás- dijo para si mismo.

El calor era insoportable, jamás se había sentido tan abochornado, el aire le faltaba, le costaba respirar. Intentó mirar al cielo pero el sol se lo impedía, así que decidió buscar un lugar con un poco de sombra para esperar a que la luna apareciera y de esa manera comenzar la búsqueda de “La Primera Ciudad”.

De pronto algo se escuchó, un crujido que provenía de abajo de sus pies, el piso comenzó a vibrar y el sonido aumentaba su intensidad, Octavio sentía un escalofrío que recorría todo su cuerpo a medida que la adrenalina lo invadía, se respiraba el peligro.

Armándose de valor y tratando de olvidar ese calor infernal corrió lo más fuerte que pudo pero el crujido se volvía más y más fuerte mientras la tierra vibraba y la arena se levantaba. En ese momento algo salio de la tierra por debajo de el impulsándolo hacia delante un par de metros.

-¿Qué demonios fue eso?- se preguntó mientras se giraba para contemplar una figura enorme.
Se trataba de una especie de gusano gigante de color negro con dientes grandes afilados.

Octavio no podía creer lo que estaba viendo, y quedo paralizado pues la mirada de aquel extraño ser lo intimidó.

Justo en el momento que aquella criatura se lanzo sobre el muchacho, este alcanzo a ponerse en pie y corrió como nunca antes lo había hecho, pero esto no era suficiente.

-¿Ahora que se supone que haré?- no paraba de preguntarse –No puedo morir aquí, no de esta forma-

El cansancio se hacia presente, Octavio ya no podía seguir corriendo, se encontraba agotado, mareado, confundido, su fuerza se había ido ocasionando que cayera de boca al piso, se sentía acabado, aterrorizado.

Cuando el gusano estaba a punto de devorarlo el piso comenzó a temblar, el aire se agito con fuerza y todo se movía, así que la grotesca criatura huyó en cuestión de segundos, pero el seguía tirado, con la arena haciendo remolinos a su alrededor y el sol quemándole la espalda.

De pronto todo cambiaba ante sus ojos, la tierra se abría mientras enormes árboles emergían de ella, sin poder moverse sintió que algo lo levantaba. El ambiente era mas fresco, pues el lugar se lleno por completo de árboles y plantas en extremo húmedas abundantes. Sin embargo el no reacciono hasta darse cuenta que se encontraba tendido sobre una rama de la cual termino cayendo.

Octavio intento incorporarse pero no pudo debido al dolor que la caída le causo, como le fue posible se arrastró hasta el tronco de el árbol del que había caído y se recostó boca arriba para descansar en la sombra notando que comenzaba a oscurecer.

En ese momento escuchó sonidos de aves y aullidos a lo lejos.

-¿Ahora que sigue?- pronunció desesperado con una lagrima deslizándose en su rostro.

Los escalofríos volvían, los aullidos se tornaban aterradores, cada segundo se hacia mas lento, su corazón latía tan fuerte que le provocaba gran dolor, su respiración forzada delataba su ubicación y el pánico lo poseía.

De repente el silencio inundó el lugar, Octavio no podía escuchar nada, ni siquiera su torpe respiración, como si sus oídos no funcionaran. El muchacho se sintió observado, durante un largo rato, el terror era insoportable, sabía que no estaba solo y que era cuestión de tiempo para que su vida terminara.

La noche llego completamente, el aire se volvió helado, sin embargo a esas alturas ya no le quedaba espacio para un malestar más. Se puso de pie y se recargo en el tronco a la espera de lo peor, se le dificultaba ver ya que las ramas tapaban la luz de la luna.

El silencio siguió presente, en ese momento una serie de enredaderas comenzaron a enroscarse en las piernas y brazos de Octavio cubriéndolo poco a poco a modo de ataduras mientras el paralizado veía el brillo proveniente de los ojos de mas de una docena de criaturas ocultas entre la oscuridad de aquel frío bosque.

Era tarde para pensar en escapar, pues se encontraba atado y cubierto hasta el cuello cuando una manada de lobos alados se descubrieron ante el acercándose lentamente.

-Lo siento Esteban, se acabó- murmuró

Uno de los lobos aulló dando la señal a los demás para comenzar el ataque, a lo cual comenzaron a roer y rasguñar las enredaderas para así liberar a su victima para después alimentarse.



Octavio invadido por el miedo, el dolor, el cansancio y la desesperación se dio por vencido y cerró los ojos para evitar ver lo que estaba pasando…










Por:Guillermo Tres Peña

16.6.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo VIII - Atracción.


Capitulo VIII: Atracción.


Todo era confuso, el mismo aire, la misma tierra levantándose del piso cada vez que pisaba, el mismo olor a humedad, la única diferenta es que todo estaba colocado en el lugar opuesto.

-¿Qué demonios es esto, donde estamos, porque es tan parecido al pueblo de los Debajo de la Cama?- no paraba de preguntar el No Deseado.
-Calma, es una larga historia que quizás después te cuente, por ahora dediquémonos a lo que hemos venido- contesto Camelia haciendo una seña para que guardara silencio y continuó – están cerca, saben que estamos aquí-
-¿Quiénes?-
-Los guardias del pueblo, saben cuando un intruso entra y en este momento no somos bienvenidos-

Corrieron sigilosamente hacia una casa abandonada donde Camila, una vez entrando al sótano aseguro la puerta y se dispuso a desempacar, a lo cual Marcos decidió hacer lo mismo.

-Por el momento estaremos bien aquí, podremos pasar la noche y descansar pues mañana tenemos mucho por hacer-
-Discúlpame Camelia, pero ¿Cómo se supone que te ayudare a recuperar el mando en el ejército?-
-Con tu influencia-
-¿Mi influencia, pero si ni siquiera se en donde estamos?-
-¿Acaso no sabes quien eres?-
-¿Quién soy? Soy Marcos el No Deseado-
-No me refiero a eso, tu eres hijo de Julio el Desertor, Líder y Señor de los Condenados-
-¿Como sabes eso?-
-Pon atención, tu fuiste abandonado por tu padre, por su culpa tu vida fue terrible y desde que tienes memoria lo odias con toda tu alma-
-¿Cómo te enteraste de eso?- interrumpió Marcos sobresaltado.
-Lo se porque fui su mano derecha durante mucho tiempo, fui también su amante y estuve a su lado en las peores situaciones, pero el me traiciono, estuve apunto de dar mi vida por el en la ultima guerra, sacrifique a mi propio pueblo, a mi familia y todo eso para que al final me dejara tirada y mal herida-
-¿Así que a ti también te abandono? Entonces no se diga mas, haremos que pague por lo que nos ha hecho y te prometo que recuperaras tu cargo en el ejercito-

Quince minutos de silencio mirándose a los ojos fueron suficientes para que la flama de la lujuria incendiara aquel lugar donde ambos se devoraban de la más retorcida forma posible. Rasguños, mordidas, golpes a puño cerrado, sudor, saliva y demás fluidos corporales eran para ellos el mas exquisito placer que jamás habían podido imaginar.

Sin embargo lo anterior no era lo único, pues ambos se sentían ya atraídos sentimentalmente y no lo podían evitar, ya era tarde, su situación emocional había formado un vinculo muy fuerte a tal grado de no poder apartarse, como si su fortuna los hubiera puesto en el mismo camino.

Mas tarde algo despertó a marcos, un fuerte sonido como el de una explosión, se escuchó la madera crujir, aun no asimilaba lo que estaba sucediendo y antes de que pudiera reaccionar fue tomado por la fuerza y arrastrado hasta afuera de la casa.

-Los tenemos capitán, hemos capturado a los intrusos- pronuncio una ronca voz.
-¡Suéltame maldito bastardo!- gritaba Camelia.

De pronto todo comenzó a tener sentido, marcos se dio cuenta que habían sido descubiertos.

-¡Mira nada mas a quien me vine a encontrar! Se trata de Camelia de los Condenados ¡La ex comandante en jefe del ejercito señores! Que sorpresa- se escucho otra voz con tono irónico.
-¡Suéltame idiota!- insistió Camelia
-Pero que descortés de tu parte, no me has presentado a tu novio, no te preocupes yo puedo hacerlo… mi nombre es Gerardo de los Condenados, capitán de la 1º Guardia-
-¡Yo soy Marcos el No Deseado y te exijo que la sueltes!- exclamó mientras se incorporaba.
-¿Es broma verdad? Digo ¿No me estas dando ordenes?-
-¡He dicho que la sueltes!-
-Ha, ha, ha, ha… Llévenselos, luego me haré cargo de ellos-

En ese momento Camelia forcejeó con el guardia que la sostenía y lo único que logro fue que este la golpeara fuertemente en la cabeza dejándola inconciente.

El No Deseado se dio cuenta y empezó sentirse extraño, la ira lo corrompía, era exactamente lo mismo que sintió segundos antes de asesinar a su madre. Mientras lo llevaban arrastrando el malestar inundaba todo su cuerpo.

Su temperatura aumento, aquella rabia se volvía cada vez mas incontrolable…

Sin que nadie lo sospechara Marcos se puso en pie y se lanzó hacia el cuello de uno de los guardias girándolo fuertemente hasta romperlo, mientras corría hacia adelante para tomar por sorpresa a otro el anterior caía.

Su furia y sed de matar aumentaban conforme avanzaba dejando cuerpos tirados, todo fue tan rápido que apenas se dieron cuenta cuando ya estaba sujetando un brazo del capitán, pero este fue aun mas veloz y lo sorprendió con un puñetazo en la cara logrando derribarlo.

Los guardias que quedaron corrieron hacia el y lo golpearon sin piedad, todos al mismo tiempo. Era demasiado para Marcos, todo se fue nublando con cada azote.

Marcos cayó inconciente…










Por:Guillermo Tres Peña

25.5.10

Los Debajo de la Cama: Capitulo VII - Camelia


Capitulo VI: Camelia.

Ahí estaba el, en una taberna de mala muerte, buscando descansar de aquella fatigante huida, rodeado de hombres ebrios y mujeres fáciles, todos bebiendo en exceso.

-¿Que le sirvo caballero?- preguntó una ronca voz proveniente de atrás de la barra.
-Dame lo más fuerte que tengas y necesito un lugar seguro para descansar-
-Arriba tenemos cuartos disponibles- sugirió el cantinero mientras le servía un vaso lleno de aguardiente- solo que en su posición no le recomiendo que se quede-
-¿A que te refieres? Tengo suficiente dinero para pagarte-
-Tu eres al que persigue la guardia de Los Debajo del la Cama, todos los criminales pasan por esta taberna y ellos vendrán por ti tarde o temprano-
-¡Entonces escóndeme! Te pagaré bien- lo amenazó Marcos tomándolo del cuello.
-El único lugar donde no te encontraran es con los Condenados, pero nadie sabe donde están, así que toma tu trago y retírate de aquí no quiero problemas con la guardia-

Marcos bebió su aguardiente de un trago y se dispuso a salir.

La noche era fría y el aire se tornaba húmedo y violento, en cualquier momento la tormenta llegaría. El no Deseado que caminaba cansado por las calles vacías desmayó inesperadamente.

Cuando despertó se encontraba desnudo, tendido la cama de un cuarto oscuro sin ventanas y con un olor muy fuerte a orina y vómito, no lograba comprender por que estaba ahí, lo ultimo que recordaba era la lluvia cayendo sobre su espalda, tirado en el piso mientras todo se oscurecía.

-Deberías darte un baño- sugirió una voz femenina.
-¿Qué estoy haciendo aquí, donde esta mi ropa?-
-¿Tu ropa? La quemé, pero puedes ponerte esto- señalo un bulto aquella mujer que le acompañaba
-¿Por qué estoy aquí, quien eres?-
-Se muy bien quien eres tu y se lo que estas buscando-
-No necesito de ti así que devuélveme mis cosas-
-Tú y yo buscamos algo en común, buscamos a Los Condenados-
-Pues búscalos tu sola, yo no necesito compañía-
-Yo se donde y como llegar, solo que no puedo regresar sola, fui expulsada del clan y quiero reclamar mi lugar, además tu necesitas esconderte de la guardia que esta tras de ti, hagamos un trato-
-Ok, te escucho-
-Yo te llevo con ellos y tú me ayudas a recuperar mi cargo-
-¿Pero como te ayudare, si ni tu nombre me haz dicho?
-En este lugar mi nombre no es tan importante, ¿Aceptas o no?-
-Hecho- el muchacho asintió mientras estrechaba la mano de aquella mujer.
-Mi nombre es Camelia de los Condenados-

Mientras Marcos se encontraba en la tina Camelia entro al baño y comenzó a acariciar su espalda y cuello mientras le decía con tono lascivo…

-Hace años que no estoy con un hombre-
-No juegues, no estoy de humor para esto-
-Lastima yo creí que eras hombre-

En ese momento El no Deseado se giro y violentamente la tomo del cuello

-¿Así que no soy hombre? ¡Pues ahora te mostrare que tan hombre soy!- grito en la cara de Camelia y comenzó a desnudarla salvajemente, mientras recorría todo su cuerpo con sus ásperas manos.
-¿Que haces imbécil? ¡Así no, me estas lastimando, suéltame!-

Una vez desnuda la tomó por la fuerza y la violó golpeándola fuertemente, hasta saciar su ira dejándola en el piso con la espalda llena de sangre. Sin embargo Camelia no sintió enojo ni desagrado alguno ante aquel acto tan vil.

Al día siguiente la escena se repitió pero ahora ella tomó la iniciativa satisfaciendo su lujurioso apetito y así siguieron durante dos semanas, ambos compartían el placer por herirse mientras saciaban sus más bajos instintos sexuales.

Sin pensarlo Camelia que era 10 años mayor que Marcos comenzó a experimentar una muy fuerte atracción y el por primera vez en toda su vida sintió el cariño que siempre anheló. Solo había un inconveniente ambos sabían que no debían mezclar sentimientos, pues en cuanto llegaran con Los Condenados y terminaran el trato tendrían que dividir sus caminos.

Los días pasaron mientras ellos buscaban aquel lugar, pero no dejaban sus juegos que ya eran más que un hábito, hasta que por fin llegaron.

-Este es el lugar ¿Estas listo?- dijo Camelia.
-Pero si estamos en medio de la nada- contestó el muchacho observando su alrededor, que en verdad estaba vacío, se encontraban a orillas de un desierto.

Ella sacó una navaja y comenzó a cortar la palma de su mano haciendo un símbolo extraño el cual no se distinguía por a sangre que brotaba.

-Dibuja un círculo con una flecha dentro, alrededor de nosotros-

Marcos sin dudarlo la obedeció

-Ahora extiende tu mano y ponla en mi espalda-

Camelia de rodillas puso la palma de su mano ensangrentada en el piso y de pronto todo se oscureció por unos segundos. La luz fue regresando lentamente hasta iluminar por completo todo aquello que los rodeaba.

Marcos sorprendido no dejaba de contemplar aquel lugar, le era muy familiar, sintió como si ya hubiera estado ahí antes, se trataba de la plaza central de su ciudad natal, las mismas paredes, el mismo piso, todo era igual, a excepción de que todo estaba en dirección opuesta, como si vieran a través de un espejo.

-¿Qué demonios es esto, donde estamos, porque se parece tanto a…?-
-Hemos llegado, mi palabra se ha cumplido, ahora es tu turno, ayúdame a recuperar mi cargo- interrumpió la ex comandante en jefe del ejercito de Los Condenados.














Por:Guillermo Tres Peña

19.5.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo VI - Corredor Infinito.


Capitulo VI: Corredor Infinito.

Octavio tenia muchas dudas en su mente pero un solo objetivo, vengar a su padre, no sabía cómo, pero necesitaba hacerlo para estar tranquilo, algo dentro de el se lo exigía y el estaba dispuesto a todo.

Era tarde y le quedaba poco tiempo, pues si en verdad lo buscaban como decía su amigo tenia que actuar lo antes posible. -¿Pero como?- No paraba de preguntarse.

De repente comenzó a sentirse observado, como si alguien lo vigilara. Una voz en su mente pronunciaba solo una frase repetidamente una y otra vez -Cruza la puerta, cruza la puerta, cruza la puerta-

Si dudarlo mas tomo el sobre y se dirigió a la puerta de su habitación en aquel frío hospital, no tenia nada con que escribir, así que mordió su dedo índice hasta lograr una pequeña herida en el y comenzó a dibujar el símbolo que su amigo plasmó al reverso del sobre. El no sabía que estaba haciendo pero confiaba en que eso le ayudaría.

En ese momento la habitación se sintió mas fría cada vez, Octavio giró su cabeza hacia atrás y noto una luz que provenía de debajo de la cama, ya estaban ahí, habían llegado, no le quedaba ninguna duda, no podía tratarse de su amigo pues la luz no era su estilo.

Octavio se apresuró a abrir la puerta una vez terminado el símbolo y sin mirar al frente la atravesó corriendo notando como se cerraba sola mientras aquella marca desaparecía.

-¿Dónde carájos estoy?- se preguntaba en medio de un largo corredor, en el cual se alcanzaba a ver otra puerta al final. Todo su entorno se sentía raro, un ambiente muy tenso y pesado, como si la fuerza de gravedad estuviera en su contra, le costaba respirar.

Confundido, buscando una respuesta abrió el sobre y sacó una hoja de papel en blanco, noto que misteriosamente salió del piso un pequeño hilo de humo que comenzó a subir en espiral rodeando su cuerpo hasta estrellarse a la hoja de papel para después plasmarse en el formando un pequeño escrito:

“Mi estimado Octavio: Seguramente ya haz cruzado la puerta y ahora te encuentras en el Corredor Infinito, notaras que hay un puerta justo al otro lado, pero no te confíes pues para llegar ahí necesitas mucha fuerza de voluntad, ya que a lo largo del camino te toparas con tus peores miedos y tendrás que enfrentarlos si quieres continuar con vida en el altermundo. Necesito tu ayuda, pues ambos tenemos asuntos pendientes en común, por eso es que te facilite la entrada a mi mundo. Confío en ti, yo se que puedes con esto y mas.”

Octavio guardó la carta y se dispuso a continuar.

De pronto escucho algo a su espalda, eran serpientes, muchas serpientes arrastrándose hacia el, quiso correr pero al voltear hacia delante se vio rodeado de ellas, no sabia que hacer, tenia miedo.

-Fuerza de voluntad- pensó y comenzó a caminar mientras las serpientes trepaban por sus piernas y lo mordían, Sin embargo solo pensaba en llegar al otro lado creyendo que así la pesadilla terminaría, pero por más que avanzaba la puerta se alejaba.

Una frase atravesó la mente del muchacho como una bala -Mi padre en la cárcel y la madre de mi amigo muerta-

Miró la puerta y corrió hacia ella doliéndose de las mordeduras de las serpientes, notó que se acercaba más pero no lo suficiente. Algo ocurrió, el piso se mancho de sangre, misma que salía de sus heridas. Su vista comenzó a nublarse, le tenia pavor a la sangre y mas cuando provenía de el.

Cayó al piso boca abajo, mientras la puerta se alejaba de nuevo y las serpientes seguían mordiéndolo, derramando su sangre y apretando su cuerpo causándole mucho dolor.

-Fuerza de voluntad- insistió en su mente.

Se puso en pie y corrió hasta estar a unos cuantos metros de la puerta, pero se detuvo al ver a Mauricio, su padre, siendo atacado y golpeado fuertemente por dos extraños, de pronto se vio en un lugar oscuro y mal oliente.

-¡Tu!- pronuncio su padre mientras lo miraba fijamente
-¿Padre?-
-¡Por tu culpa estoy aquí!-

Los dos tipos que golpeaban a Mauricio, lo tomaron cada uno de un brazo, sin importar que estuviera cubierto de serpientes.

-Debí matarte para que en verdad mereciera estar aquí, yo te salve la vida aquella noche y por tu culpa estoy aquí- dijo Mauricio acercándose a el
-¿Pero que dices papá? ¡Yo no tuve la culpa!- respondió Octavio llorando
-Ahora pagarás por esto- levanto la voz su padre mientras le presionaba el cuello cortando su respiración.

Octavio no podía mas, su sangre escurría por todo su cuerpo, las serpientes no paraban de morderlo y se le acababa el oxigeno, lo peor de todo no era el dolor físico si no el dolor que le hacia sentir ver a su padre en ese estado, se sintió culpable.

Su esperanza se esfumaba, se vio de nuevo en el corredor rodeado de las peores torturas que el hubiera imaginado, su padre lloraba mientras lo sujetaba del cuello, la puerta ya estaba tan lejos que no podía verla, el corredor parecía no tener fin y todo se oscureció.

-¡Fuerza de voluntad!- gritó y abrió los ojos
-¡Fuerza de voluntad!- pateo a su padre hasta verlo caer
-¡Fuerza de voluntad!- se sacudió hasta lograr zafarse de los que le sujetaban
-¡Fuerza de voluntad!- arrancó de su cuerpo todas las serpientes mientras la puerta se acercaba a el.

En un instante todo desapareció y se encontró a un paso de la puerta sin ninguna herida, se dio cuenta de que todo fue una ilusión

Octavio continuó su camino y sin temor cruzó la puerta.















Por:Guillermo Tres Peña

15.5.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo V - Origenes.


Capitulo V: Orígenes.

Eran las 5:22 de la aquella madrugada y se sentía un calor insoportable, Octavio, quien se encontraba en su cama en el hospital no lograba conciliar el sueño.

Una nube de humo salio bajo su cama, el se mostraba indiferente, pues a esas alturas creía que nada peor que el encierro de su padre podría pasar. La vida despues de eso parecía perder sentido, pues el sabia lo que paso pero a pesar de haberlo confesado nadie le creyó.

-Octavio, necesito hablarte, prevenirte- se escucho una voz conocida para el, sin embargo no le dio importancia.

-Siento lo que paso con tu padre, mi hermano enloqueció- insistió
-Déjame en paz Esteban, si tan solo hubieras hecho bien tu trabajo mi padre estaría libre ¿sabes lo que es perder un familiar tan cercano?- respondió con la voz quebrada y lagrimas en lo ojos.
-¡Marcos mato a mi madre!- pronuncio Esteban rompiendo en llanto

En ese momento reino el silencio por unos minutos.

-Los de mi clan te buscan, creen que sabes sobre nosotros y yo nunca te he contado nada, así que viendo las cosas como están te hablare de mi mundo-
-Te escucho- dijo Octavio mientras dirigía su mirada hacia los ojos de su amigo.

-Mi nombre es Esteban, Debajo de la Cama es al clan al que pertenezco, Los Debajo de la Cama fueron los primeros en habitar el altermundo, desterrados por un error que no cometieron.

Un grupo de hermanos, todos intentando salvar a su padre, el rey, fallaron su misión y fueron culpados de haberlo asesinado, vagando por el mundo y recibiendo humillación encontraron la forma de abandonarlo y llegaron a lo que ellos en un principio llamaron mundo del exilio, un lugar lleno de peligros y muerte, pero al final lograron establecerse y le dieron la mano a todos aquellos que llegaron después. Los hermanos se dividieron y encabezaron los primeros clanes.

Con forme el tiempo paso se fueron adaptando a su nuevo mundo, cambiaron sus costumbres, comenzaron a alimentarse de recuerdos, sueños y emociones, pero eso los fue orillando a convertirse en monstruos haciéndose daño unos a otros, hasta que uno de mis antepasados descubrió la forma de regresar al mundo humano, fue ahí donde tomaron la decisión de usar a los humanos como fuente de alimento y encontraron el fin a ese periodo de oscuridad, pero también se castigaba a todo aquel que nos delataba.

En resumen eso es parte de nuestra historia, me gustaría contarte mas pero no hay mucho tiempo yo tengo que regresar, pues tengo que servir a mi clan-

-¿Y ahora que se supone que va a pasar?- Pregunto Octavio con asombro.

-Mi madre fue asesinada hace unas horas por mi hermano quien ahora esta huyendo de los guardias del Consejo de nuestro clan, yo debo reportarme para comenzar con el entrenamiento para el servicio del Consejo, en el cual permaneceré el resto de mi vida, tu volverás a tu vida normal como si nunca me hubieras conocido, pues me borraran de tu mente-
-¿O sea que aparte de no recordar a mi mejor amigo veré a mi padre como un criminal que intento matarme?-
-Por desgracia si, pues nosotros no podemos hacer nada mas por tu padre-
-¡Me niego aceptar eso! ¿Cómo es posible que tu tan tranquilo lo aceptes? Yo quiero vengar a mi padre-
-No es posible Octavio, ellos vendrán en cualquier momento y no se detendrán hasta borrar tus recuerdos-
-Debe haber una forma-
-Solo entrando a mi mundo, pero no lo lograrías y de hacerlo no sobrevivirías, es demasiado para un humano, debo irme ellos vienen en camino-

En ese momento Esteban se desvaneció mientras entraba bajo la cama, Octavio desconcertado noto un sobre que Esteban dejo en el piso.

El sobre tenía un extraño símbolo al reverso y una nota que decía:

“Dibuja este símbolo en una puerta”








Por:Guillermo Tres Peña

12.5.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo IV - El no deseado.



Capitulo IV: El no deseado.

-Marcos Debajo de la Cama, hijo de Julio el Desertor, se te acusa de desobedecer las decisiones del consejo e interferir con la misión de tu hermano Esteban- Dictó el Señor del Consejo dirigiéndose a el ante los miembros mas destacados del clan.

-Yo solo seguí lo que marca la ley, aquel humano sabe de nosotros y debe morir- respondió mirando al suelo.
-Aun así el consejo tomo una decisión y no la respetaste, así que permanecerás en la celda de castigo mientras se determina tu sentencia-

Enseguida llegaron dos guardias que lo escoltaron hasta la salida de la sala para después llevarlo a su celda. Mientras tanto el Señor del consejo se dirigió a Esteban:

-Esteban Debajo de la Cama, hijo de Mauro De Humo, a partir del tercer día formaras parte del Servicio del Consejo y deberás abandonar tu vida como ciudadano para entregarte por completo como fue establecido y en cuanto al humano, será enviado un comité para encargarse de borrar sus recuerdos-

Esteban asintió con la cabeza y se dispuso a prepararse.

Al día siguiente, ya estaba oscureciendo cuando todos los ciudadanos rodeaban la plaza principal, pues se dictaría la sentencia de Marcos en público. El silencio era tan impresionante que apenas si se escuchaba la respiración de la gente, ahí estaba el Señor del Consejo a la espera.

En ese momento Marcos salio por un pasillo y camino lentamente con la cabeza hacia el piso, comenzaron a oírse murmullos por toda la plaza y la tensión aumento.

-¡Silencio!- alzó la voz el Señor del Concejo, logrando que todos callaran y continuó
–Marcos Debajo de la Cama, hijo de Julio el Desertor, el Consejo Ha tomado la decisión, a partir de este momento pasaras el resto de tu vida en Servicio al igual que tu hermano, pues no podemos encerrarte ni exiliarte debido a que eres fiel a lo que dicta la ley y lo que hiciste fue tomado como un error y no como traición-
-Gracias Señoría, estoy dispuesto a pagar mi error con mi servicios- contestó Marcos fingiendo arrepentimiento.

-¡Protesto Señoría!- Se escucho una voz que venia de una mujer acercándose al centro de la plaza. –¡Deberían de matarte!- gritó dirigiéndose al sentenciado, se trataba de Irene, su madre.

De pronto todo se nublo para Marcos, la ira corrió por sus venas hasta sangrar por sus ojos, los altos miembros del clan estaban consternados, nadie sabia lo que venia.

Con una velocidad y fuerza que nadie había visto en los últimos ciento cuarenta y nueve años, lleno de rabia tomo a su madre del cuello y la arrojó hacia arriba, justo cuando Irene flotaba inerte a dos metros del suelo Marcos saltó, la tomó de un pie y con toda su fuerza la estrelló en el suelo logrando que su cabeza se colapsara salpicando con sangre a los que estaban cerca.

-¿Que carájos te pasa Marcos Debajo de la Cama?- gritó el Señor del Consejo

Marcos se paró sobre aquel cuerpo que quedo en el piso y grito…

-¡Ese ya no es mi nombre, ahora todos ustedes me conocerán como lo que siempre fui!…-

Comenzó a desvanecerse dejando una nube de humo mientras decía:

-Marcos el No Deseado-









Por:Guillermo Tres Peña

8.5.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo III - Marcos


Capitulo III: Marcos

Marcos siempre fue rebelde como su padre, aun desde antes de nacer.

Aquella calurosa tarde en la sala de espera del antiguo hospital, Julio esperaba nervioso mientras a Irene anestesiada le practicaban un aborto, ambos eran muy jóvenes e inmaduros para traer al mundo a un niño, así que tomaron la decisión de evitarlo antes de cometer un grave error, pero en eso se equivocaron. Posiblemente, si su decisión hubiese sido otra, la armonía en su mundo aun existiría.

Algo salio mal, por una extraña razón el niño sobrevivió orillando a Julio a darse a la fuga y dejar a Irene con ese gran peso en la espalda. Julio fue etiquetado, reducido y humillado por todo el clan. Frustrado busco la forma de escapar a esa condena, pero hacia donde se dirigiera solo encontraba castigo para su alma. Más tarde fue nombrado desertor y se fue rodeando de otros más con su misma suerte hasta formar el Clan de los Condenados.

Irene nunca acepto a aquel niño, el cual creció sin cariño y tuvo una vida llena de rencor, pero lo peor fue cuando su madre, ya enamorada de Mauro dio a luz a un segundo niño al que llamaron Esteban.

Era de madrugada y el día pintaba muy bien después de aquel doloroso parto.
Mauro, que siempre fue amable con Marcos tomo la iniciativa…

-Mira Marcos, el es Esteban, tu hermano menor, a partir de este momento tu me ayudaras a cuidarlo-
-¿Pero que estas diciendo? No permitiré que este… se le acerque- Interrumpió la madre con arrogancia.
-Irene, el también es tu hijo, por favor ya déjate de tonterías y trátalo como tal-

Mientras la discusión siguió, Marcos con lágrimas en su rostro los observó discutir.

Conforme Esteban crecía, su hermano que nunca lo quiso le tendía trampas para hacerlo quedar mal ante todos y ganarse el cariño de su madre, pero no lo conseguía. Esteban aceptaba todo lo que Marcos le pedía con tal de ganarse su cariño.

Los niños eran preparados durante 15 años para su encuentro con el mundo de los humanos, por lo tanto tenían prohibido salir y acercarse a ellos, esto impulsó a Marcos a engatusar a Esteban para que tuviera contacto con los humanos y así meterlo en problemas. Fue entonces cuando conocio a Octavio. Sin embargo para que el castigo fuera más fuerte decidió esperar.

Fue en una noche de luna llena cuando el castigo de Estaban estaba por comenzar, Marcos estaría presente para ver a su hermano siendo borrado de la memoria de su mejor amigo, esto era muy doloroso, pues el olvido es la peor condena que ellos conocían.

Sin embargo las cosas no fueron tal como el esperaba…







Por:Guillermo Tres Peña

2.5.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo II: En coma.


Capitulo II: En coma.

Esa noche brillaba la luna llena con bastante fuerza, el aire estaba helado y se respiraba tristeza. Octavio, con lágrimas en las mejillas contemplaba las estrellas. < ¿Por qué una amistad tan fuerte tenia que terminar en manos de la diferencia social?> pensaba decepcionado < ¿Qué tiene de importante el hecho de que seamos distintos?>.
Al no encontrar respuestas en su interior decidió regresar a la cama y encerrarse entre sus cobijas.

Una nube de humo comenzó a salir bajo su cama y a acumularse hasta tomar forma. Octavio se sintió observado y asomo su cara entre las cobijas para darse cuenta de que había dos siluetas enfrente de el, una de ellas le causo desconcierto, pues jamás la había visto, mientras la otra le era familiar.

-Octavio, el consejo tomo una decisión-
-¿Cuál consejo, de que me hablas Esteban?- expresó Octavio sin entender nada.
-El consejo es la máxima autoridad en mi mundo y…-
-¡Olvida las explicaciones Esteban y haz lo que se te ordeno a hacer!- interrumpió la otra silueta con tono amenazante.
-No comprendo amigo ¿De que se trata?- Octavio seguía confundido.
-He logrado convencer al consejo de que se te perdone la vida, a cambio de tus recuerdos y el resto de mi vida en servicio-
-Pero…-
-¡Ya me tienen harto!- interrumpió de nuevo aproximándose a ellos.
-¡Apártate Marcos, no es asunto tuyo!-
-¿No es asunto mío? Soy tu hermano mayor y vine a cerciorarme de que las cosas se hagan-

En ese momento Esteban apretó su puño y lo impacto con todas sus fuerzas en contra de Marcos, este enfurecido tomo a Esteban del cuello mientras lo golpeaba y azotaba contra la pared.

Octavio salto de la cama arrojándose encima de Marcos intentando detenerlo, pero en el intento fue lanzado al piso al igual que su amigo.

Las cosas se ponían cada vez más feas, Marcos tomo fuertemente a Octavio de la cabeza y comenzó a presionar su cráneo hasta hacerlo sangrar, pero algo lo detuvo, se escuchaban pasos aproximándose rápidamente. Se trataba del padre de Octavio que cuando llego a la habitación y abrió la puerta vio a su hijo inerte en el piso, pero la habitación estaba vacía.

-¡Octavio, hijo, respóndeme! ¿Qué paso?- le decía su padre mientras lo abrasaba

De pronto otra persona se hizo presente, era la madre del niño.

-Mauricio ¿Qué le haz hecho, como te atreves?-
-¡Yo no he hecho nada mujer, ayúdame, llama a una ambulancia!-

Esa misma noche el padre de Octavio fue al la cárcel por intento de homicidio, mientras Octavio permaneció en el hospital en estado de coma.





Por: Guillermo Tres Peña

22.4.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo I - Esteban.


Capitulo I - Esteban.

Era una tarde lluviosa, grandes gotas se filtraban a través del techo, se respiraba un ambiente de calma dentro de su habitación.

Ahí estaba el, jugando con sus muñecos de Acción Max. En ese momento sintió la necesidad de ir al baño pero al regresar a sus fantásticos juegos noto algo raro en su recamara, algo faltaba, su muñeco favorito ya no estaba.

Sin saber porque cerro la puerta y se decidió a buscar, sigilosamente, pues tenia el presentimiento de no estar solo. Siguió en silencio, de pronto al acercarse a su cama escucho risas, no sintió miedo, decidió asomarse retador a cualquier cosa que pudiera presentarse, el se consideraba grande para creer en monstruos, fantasmas o cuentos de niños así que no había nada que pudiera asustarlo.

-¿Quién eres tu, que haces aquí y por que tomaste mi Acción Max sin pedírmelo?- pregunto indiferente
-Perdo...-
-¡Contesta lo que te estoy preguntando!- interrumpió amenazante.
-Mi… mi nom…bre es Esteban, no… no quería molestarte, solo quería jugar-
-¿Y por que no me dijiste? Tomar las cosas ajenas sin permiso es de mala educación-
-Perdona-
-¿Dónde vives?-
-Este…. no puedo decirte, si se enteran que estoy aquí estaré en problemas-
-¿Cuantos años tienes?-
-Diez-
-Yo tengo nueve, mi nombre es Octavio ¿Quieres jugar?-
-Ya debo irme, por favor no les digas a tus padres que me viste-
-Esta bien pero tienes que volver otro día para jugar- le dijo mientras hacia una seña indicándole que podía llevarse el muñeco
-¡Si, gracias!- contesto Esteban alegremente y se disolvió debajo de la cama dejando una tenue capa de polvo.

A partir de ese momento Esteban y Octavio comenzaron a jugar en secreto, como juegan los niños de clases sociales diferentes, los padres de Octavio nunca lo supieron.

Años más tarde Octavio cumplió los catorce y Esteban lo visitó, pero esta vez fue diferente, la tarde era fría y húmeda, con aire de nostalgia.

Se miraron fijamente, ambos sabían que las cosas no saldrían bien, que algo había cambiado, que algo estaba por ocurrir, su amistad estaba en riesgo.

-Marcos, mi hermano mayor me ha descubierto, ya no debo volver- dijo Esteban con tristeza
-No entiendo ¿por que no puedes venir?-
-Somos diferentes, no debemos ser descubiertos por los tuyos-

Octavio sabía que existía una diferencia, pero nunca le dio importancia, nunca pregunto pues entendía que Esteban no podría contestarle, sin embargo no entendía por que su amigo actuaba así.

-Pero yo te considero como mi hermano- expresó Octavio confundido
-Ya no sigas debo irme, si me quedo… tendré… tendré que… matarte-

Una lagrima corrió por la mejilla de Esteban, mientras se arrastraba bajo la cama para terminar desapareciendo como solía hacer cada vez que regresaba a su casa, solo que ahora no pensaba volver.

Octavio era huraño y por ser de familia adinerada sus amistades eran vacías y superficiales, aquel misterioso personaje era su único y mejor amigo.

Octavio se sintió solo, jamás se haba sentido tan solo.





Por:
Guillermo Tres Peña

20.4.10

Los Debajo De La Cama: Prólogo.

Prólogo.

¿Alguna vez te haz preguntado por que algunos sueños son tan reales que los puedes sentir? ¿A que se debe el hecho de olvidar cosas o eventos de tu vida al despertar? O simplemente ¿Por qué no recuerdas lo que soñaste?

Lo que te voy a contar nadie debe saberlo, sin embargo si te lo cuento no es por que te tenga confianza, si no por que no lo creerás y si lo crees yo me encargare de que lo olvides.

Mi nombre es Octavio y pertenezco al Clan de los “Debajo de la Cama”, aun que suene raro somos reales, con apariencia humana, pues los primeros en vivir bajo las camas fueron humanos exiliados de la superficie terrestre.

Nuestra historia se ha convertido en un mito y hemos sido llamados monstruos.

No nos consideramos crueles con los humanos, pues ya han pasado milenios desde el incidente que ocasionó nuestra existencia. Sin embargo, nuestra ley dicta que aquel que sepa de nosotros debe morir.

Yo respeto la vida humana a pesar de sus estupideces y por esto los de mi clan me consideran raro.

Entre nosotros hay quienes se alimentan de los recuerdos de la gente, otros como yo preferimos las emociones, pero todos tenemos un fin en común; esperar y ver como se destruyen entre ustedes, mientras nosotros gozosos evolucionamos en lo que ustedes llamaron el destierro, nuestro hogar.

No nos puedes ver por que podemos ser invisibles.
No nos puedes identificar por que podemos caminar entre la gente con nuestra apariencia humana.
Dicen que solo salimos de noche, pero eso es mentira.
Nos encanta jugar con las mentes de la gente y crear todo tipo de pesadillas.

Nuestro mundo es tan grande como el tuyo y la entrada esta bajo las camas, pero no cualquiera puede entrar.

Así que mi querido amigo, no todo lo que escuchas en tu infancia son cuentos…



Por:
Guillermo Tres Peña