
Capitulo IV: El no deseado.
-Marcos Debajo de la Cama, hijo de Julio el Desertor, se te acusa de desobedecer las decisiones del consejo e interferir con la misión de tu hermano Esteban- Dictó el Señor del Consejo dirigiéndose a el ante los miembros mas destacados del clan.
-Yo solo seguí lo que marca la ley, aquel humano sabe de nosotros y debe morir- respondió mirando al suelo.
-Aun así el consejo tomo una decisión y no la respetaste, así que permanecerás en la celda de castigo mientras se determina tu sentencia-
Enseguida llegaron dos guardias que lo escoltaron hasta la salida de la sala para después llevarlo a su celda. Mientras tanto el Señor del consejo se dirigió a Esteban:
-Esteban Debajo de la Cama, hijo de Mauro De Humo, a partir del tercer día formaras parte del Servicio del Consejo y deberás abandonar tu vida como ciudadano para entregarte por completo como fue establecido y en cuanto al humano, será enviado un comité para encargarse de borrar sus recuerdos-
Esteban asintió con la cabeza y se dispuso a prepararse.
Al día siguiente, ya estaba oscureciendo cuando todos los ciudadanos rodeaban la plaza principal, pues se dictaría la sentencia de Marcos en público. El silencio era tan impresionante que apenas si se escuchaba la respiración de la gente, ahí estaba el Señor del Consejo a la espera.
En ese momento Marcos salio por un pasillo y camino lentamente con la cabeza hacia el piso, comenzaron a oírse murmullos por toda la plaza y la tensión aumento.
-¡Silencio!- alzó la voz el Señor del Concejo, logrando que todos callaran y continuó
–Marcos Debajo de la Cama, hijo de Julio el Desertor, el Consejo Ha tomado la decisión, a partir de este momento pasaras el resto de tu vida en Servicio al igual que tu hermano, pues no podemos encerrarte ni exiliarte debido a que eres fiel a lo que dicta la ley y lo que hiciste fue tomado como un error y no como traición-
-Gracias Señoría, estoy dispuesto a pagar mi error con mi servicios- contestó Marcos fingiendo arrepentimiento.
-¡Protesto Señoría!- Se escucho una voz que venia de una mujer acercándose al centro de la plaza. –¡Deberían de matarte!- gritó dirigiéndose al sentenciado, se trataba de Irene, su madre.
De pronto todo se nublo para Marcos, la ira corrió por sus venas hasta sangrar por sus ojos, los altos miembros del clan estaban consternados, nadie sabia lo que venia.
Con una velocidad y fuerza que nadie había visto en los últimos ciento cuarenta y nueve años, lleno de rabia tomo a su madre del cuello y la arrojó hacia arriba, justo cuando Irene flotaba inerte a dos metros del suelo Marcos saltó, la tomó de un pie y con toda su fuerza la estrelló en el suelo logrando que su cabeza se colapsara salpicando con sangre a los que estaban cerca.
-¿Que carájos te pasa Marcos Debajo de la Cama?- gritó el Señor del Consejo
Marcos se paró sobre aquel cuerpo que quedo en el piso y grito…
-¡Ese ya no es mi nombre, ahora todos ustedes me conocerán como lo que siempre fui!…-
Comenzó a desvanecerse dejando una nube de humo mientras decía:
-Marcos el No Deseado-
Por:Guillermo Tres Peña
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