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Este es un blog dedicado a mis amigos. En el cual encontraras todas las historias que pasan por mi mente y me animo a escribir.

Nota: posiblemente encontraras aqui cosas absurdas y sin sentido. Pero es mi mente a fin de cuentas.

15.9.10

Los Debajo De La Cama: Capitulo X - Mauro


Mauro.

Octavio se sentía perdido, sin fuerzas, sin esperanza, cansado y confundido, solo deseaba que todo terminara en aquel oscuro y frío bosque en el cual se encontraba a merced de criaturas que jamás había visto.

-No respires- susurró una voz en su oído.

En seguida abrió los ojos y noto una espacie de niebla, aun mas densa que la que se formaba por el frío del bosque, ondulando y flotando a sus pies alrededor de los lobos alados que amenazaban con devorarlo. El no sabía de que o por que provenía pero fuera como fuera los animales comenzaron a caer como en una especie de trance, inmóviles por un momento para terminar tirados en el suelo, pero algo mas paso, quizás Octavio no había captado bien el mensaje de aquella voz y termino igual que las bestias.

Horas mas tarde abrió los ojos y se encontraba en una especie de cueva, tan oscura que solo podía ver lo que una pequeña fogata le mostraba.

-Por fin has despertado- escuchó a alguien decir y se giró para descubrir de quien se trataba

–Supongo que tu eres Octavio-
-¿Quién eres tú?-
-Mi nombre es Mauro de Humo, soy sobreviviente de un clan extinto y vivo con los Debajo de la Cama- contesto mientras caminaba hacia la poca luz que emanaba de la fogata –soy el padre de Esteban-

Octavio que aun no conocía el motivo de la aparición de Mauro sintió en cierto modo algo de alivio, pues pensaba que de querer hacerle daño simplemente no lo hubiera rescatado.

-Esteban me dijo que te buscara, pues aun falta un largo tramo para La Primera Ciudad y no es muy seguro el camino-
-Gracias señor Mauro, de no ser por usted yo estaría muerto-
-Lo que importa es que estas bien, aun que no entiendo por que has venido-
-Mi padre esta en la cárcel por culpa de Marcos, además Esteban es el único amigo que tengo y quiero ayudarlo-
-Entiendo, pero este lugar no es para ti, no sobrevivirías y en caso de hacerlo Marcos fue el mas destacado de mis aprendices no creo que puedas con el-
-¿Aprendices?-
-Si, los Debajo de la Cama me recibieron con los brazos abiertos después de enterarse de lo que le sucedió a mi clan y a cambio de eso yo me ofrecí para enseñarles todo lo que se a cerca del combate con humo en la academia, pero solo entreno a los de la guardia y en este caso no podía excluir a mis hijos-
-Posiblemente no sobreviva como usted dice, pero ya estoy aquí y no hay marcha atrás-
-¿Estas seguro de lo que dices? Yo puedo regresarte a tu mundo-
-Ya lo he decidido y no pienso cambiar de opinión-
-Aprecio eso Octavio y te ayudare, pues yo también quiero venganza, todos sabemos que Marcos busca unirse a Los Condenados, ellos destruyeron mi clan y no pienso dejar las cosas así-
-¿Los Condenados?-
-Son un clan maldito, formado por traidores, nadie sabe de donde vienen ni en donde se esconden, lo único que se sabe es que el líder de ese clan es Julio el Desertor, el verdadero padre de Marcos-
-¿Entonces usted no es su padre? Aun no logro entender lo que esta pasando-
-Por lo que veo Esteban no te ha contado nada, entonces te pondré al corriente-

Un par de horas pasaron y Mauro tenia que retirarse, no sin antes asegurarse de que Octavio se mantuviera a salvo en ese lugar mientras el se ausentaba.

-Bien Octavio llego el momento de regresar al clan, pero volveré mañana en la noche, te dejo lo necesario para que no salgas de esta cueva hasta que yo regrese, pues aun hay cosas pendientes por hacer y no nos podemos arriesgar demasiado-
-Esta bien Señor Mauro, solo que tengo hambre y mi alimentación es diferente a la de ustedes-
-Tendrás que adaptarte, pues aquí nada es comestible-
-¿Adaptarme, como?-
-Así es, pero de eso yo me encargare, por lo pronto espera a que yo regrese-

Mauro se desvaneció hasta mezclarse con el aire mientras Octavio confundido observaba los rayos del sol que comenzaban a aparecer através de un hueco en el techo de aquella cueva que a pesar de estar en la Zona del Cambio no parecía tener alguno, pues se encontraba en la cima de una montaña.

Desesperado y hambriento, pues llevaba días sin comer, solo quería que el tiempo pasara rápido, pero los minutos le parecían eternos. Intento salir a buscar algo de comer, pero recordó lo que Mauro le había dicho y no quiso comprobar se eso era verdad, así que se limito a sentarse en una piedra y esperar.

Por fin se hizo de noche pero Mauro no llegaba, Octavio no soportaba el hambre, creía que enloquecería si pasaba un minuto más.

El tiempo seguía pasando hasta que Mauro apareció con dos bolsas.

-Te traje comida de tu mundo, pero tendrás que racionarla pues es lo ultimo que comerás si te quedas- aun no terminaba de hablar cuando Octavio ya se encontraba escarbando en una de las bolsas
-¿Qué se supone que haré si no me alimento?- decía con un trozo de pan en la boca.
-Te alimentaras pero de otra manera-
-¿Cómo?-
-Por el momento raciona tu comida, yo regresare en dos semanas para empezar tu entrenamiento-
-¿Entrenamiento?-
-Si, si no hago que te adaptes a este mundo no lograras sobrevivir-
-No me diga que estaré encerrado aquí durante dos semanas, me volveré loco-
-No, tu seguirás tu camino, La Primera Ciudad se encuentra a cinco días de aquí, pero te recomiendo que solo avances cuando haya luz y evites las tormentas de arena, te dejo un par de cosas para que las uses en tu defensa, pero solo cuando sea necesario, por lo pronto tienes que intentar sobrevivir de aquí a que nos volvamos a ver-
-¿Pero como sobreviviré? ¿Ayer casi me matan?-
-Tengo cosas que hacer, no puedo estar sobre ti todo el tiempo, tienes que arreglártelas tu solo mientras yo no estoy, además la única forma de adaptarte a nuestro mundo es de esa manera-
-Entiendo, haré todo lo que este a mi alcance y lo veré en dos semanas en La Primera Ciudad-
-Hasta entonces Octavio- pronunció mientras se desvanecía.

Octavio comenzó a racionar su comida y se preparo para dormir pues tendría que esperar a que se hiciera de día para partir.

Horas después despertó por la luz que se filtraba en la cueva y se dio cuanta que ya era hora de irse, así que comió algo, tomo sus cosas y se equipó con lo que Mauro le dejo; un cuchillo de combate, un especie de látigo de metal con puntas afiladas y tres esferas de cristal con humo dentro, las cuales no tenia idea de como funcionaban pero supuso que eran de un solo uso y solo debía utilizarlas en casos extremos.




-Bien, aquí voy- dijo para si mismo mientras salía de la cueva.












Por:Guillermo Tres Peña

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