I
UN SUEÑO
UN SUEÑO
La voz obscura proveniente
de mi ser cree que puede
contra mi voluntad
inquebrantable.
de mi ser cree que puede
contra mi voluntad
inquebrantable.
Una noche soñé algo muy raro y escalofriante…
Me encontraba en un lugar extraño, el cual no reconozco debido a la oscuridad que cubría el silencioso espacio donde yo estaba arrodillado.
Un llanto rompió el hielo, en ese momento percibí una misteriosa y sombría silueta que se acercaba cada vez más a mí…
-Mira lo que has hecho- me dijo con voz quebrada
-¿Qué estabas pensando?-
Observe, sin emitir ni un solo sonido, mientras otra sombra se hacia presente estallando en carcajadas.
-Aun estas a tiempo de detenerlo- sugirió la voz chillona
-¿Detenerme?, ¡Ha!- interrumpió la otra -¡El no puede detenerme!-
En ese momento las sombras desaparecieron, y segundos después, todo se lleno de una rojiza luz, lo que vi era aterrador, algo que jamás hubiera podido imaginar.
-¡Ha, ha, ha, ha!- interrumpió de nuevo, pero ahora, en un tono mas alto.
Me gire para averiguar de quien provenía esa colérica risa, lo que descubrí me sorprendió bastante, se trataba de mi propia imagen, pero había algo muy diferente, su mirada era tan hostil, penetrante y agresiva, que intimidaría hasta el mas aterrorizante ser.
Fue tanto mi asombro que desperté sobresaltado, temeroso e inseguro me puse de pie y camine a tientas hasta el interruptor para encender la luz.
Todo había pasado, solo fue una pesadilla. Me tranquilicé y regrese a la cama, que estaba a unos pasos de mi, tome un libro del maestro Stephen King el cual solía leer antes de dormir.
- ¿Ya vez lo que pasa por leer esto? - pensé.
Sin embargo no le di importancia y continué mi lectura, pues ya no pude conciliar el sueño…
Aquella tarde, después del sueño tan raro que tuve, en el restaurante donde trabajaba como mesero.
-¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?-
-1 año 3 meses- respondí después de que se me cayó la charola con todos los platillos.
-¡Pues pareces nuevo, de veras que no das ni una!-
-¡Mira lo que has hecho incompetente!- me grito el cliente de la mesa treinta, que se encontraba cerca de mi, después de ver el incidente con sus platillos.
-Discúlpeme señor, horita mismo me encargo de que le preparen su comida de nuevo- respondí muy apenado.
-¿Sabes que? Mejor cancela todo y tráeme la cuenta, ya no vuelvo a venir a este lugar-
En ese momento sentía todo pasar muy rápido, y como si me hirviera la sangre, pues era uno de los clientes más importantes, y lo peor de todo es que me tocaba pagar con mínimo 2,500 pesos que acababa de tirar al piso.
Ese de plano no era mi día, pues, por la desvelada ocasionada debido a la pesadilla llegué tarde al trabajo. En la mañana quemé a un compañero con aceite, por que se desbordo la freidora al hacer las tostadas. Mas tarde Elías (el gerente) me cacho fumando en el baño de empleados. Luego me resbalé con el piso mojado en la cocina y me puse un buen madrazo, además, este costoso accidente.
-¿Cómo es posible que no te despidan después de tantas pendejadas que has hecho?- me preguntó Ramón Jiménez (un capitán).
Con eso me sentí basura, no aguanté mas y corrí por el pasillo principal, el cual estaba congestionado, pues era domingo. Entre a la cocina con tanta prisa que empuje a Héctor, este salio disparado empujando a otro y luego el a otro y a otro dando como resultado un tiradero de comida y gente. La cocina estaba hecha un desastre, todos gritándome y rayándome la madre, pero eso ya no me importó, así que subí las escaleras pensando en llegar al baño de empleados, encerrarme para fumar un cigarro, tranquilizar mis nervios y prepararme para el “¡Estas despedido!”. Dada mi fortuna, en el décimo escalón a causa del coraje, desesperación, frustración y demás sentimientos que recorrían mi mente, perdí el conocimiento provocando que cayera por las escaleras golpeándome fuertemente la cabeza.
Mientras me hallaba desmallado, escuchaba las voces de todo mundo alrededor de mi, y entre comentarios como “¡No mames! ¿Otro accidente?”, “¿Estará muerto?” y “¡ahora si lo corren!” sobresalía una vos que me decía:
-¿Ya viste lo que hiciste?, todo por culpa de Juan que no seco bien el piso ocasionando que te resbalaras y perdieras el control de la charola, pero eso nadie lo notó. De esta no te salvas, tendrás que pagar todos los daños y aparte van a despedirte. Ahora solo tienes una de dos, resignarte y atenerte a las consecuencias o desaparecer-
-No seas ridículo, además ¿Qué eres tu para aconsejarme?- respondí.
-Si de por si ya eras el payasito de todos, ahora menos te van a tomar en cuenta ¿No entiendes? Para ellos solo eres basura, si no te corrían, no es por paciencia, es por lastima.
-¿Como puedes saber eso? Ni siquiera te conozco-
-Es hora de que todos sepan quien eres en realidad-
-Primero dime quien eres tú y ya deja de molestarme-
-Me conociste ayer ¿Qué crees?, somos la misma persona-
-¡No!-
-Ha, ha, ha, acéptalo de una ves, tu destino está marcado-
-¿Qué destino?-
-Dentro de ese tonto existe algo que nadie se imagina-
-¡No digas tonterías y ya vete de aquí!-
-Acéptalo-
-¡JODETE!-
Tiempo después desperté, pero todo era distinto, me encontraba, sobre una cama al lado de otra con un tipo que parecía estar inconsciente, en un cuarto blanco. Me percate que era un hospital.
Por:Guillermo Tres Peña